LAS CIUDADES A MEDIODÍA

 

Sol suave. Nubes blancas e intensas más allá de la llanura, cerca de montes que cierran el horizonte. Postes. Caminos. Bandadas de pájaros. Y más postes seguidos de un paso a nivel.  Más de 250 km/hora de velocidad. Volando sobre el suelo el tren avanza hacia Zaragoza.

Viajes de trabajo, que no son viajes y que no son trabajo cuando el cine se confunde con la vida y la atrapa.

Llegas a una estación creada años atrás en una época en que íbamos a comernos el mundo. Enorme, un tanto desierta. Después, recorres l a ciudad en un taxi mirando el reloj. La ciudad que se atisba, pero no se vive. Esa sensación que acompaña tantos viajes.

El acto ha comenzado. La sala oscura. En la pantalla,  jóvenes hablan a cámara explicando qué supone para ellos hacer cortos en el instituto. Se suceden experiencias de vida que pudieron no existir pero que han dado luz, trabajo en equipo, diversión e imaginación a la adolescencia de muchos. El cine como herramienta de aprendizaje de otras materias (*) y del propio cine. En el descanso nos mezclamos entre chicos y chicas que se encuentran, que están nerviosos, que tienen ganas de grabar nuevas historias. El cine y el audiovisual como impulso de la creación, del conocimiento del mundo y de uno mismo. Como vida.

Más cortometrajes. La emoción vence a la técnica. Hay algo bello e indefinible en los trabajos primerizos de equipos tan jóvenes. La ingenuidad, maravillosa, imposible de imitar, llena la pantalla a ratos. La capacidad de analizar, sintetizar y transmitir un mensaje te emociona en la butaca.

Y llegan los premios y sientes que los galardones “institucionales” rompen el juego de la emoción. Toca trabajar, con gusto, pero con nervios. Nunca llegará el escenario sin alteración, ya lo has desechado. Agradeces de corazón y piensas de verdad que estas actividades que vinculan cine y jóvenes son las más importantes: para formar espectadores pero, sobre todo, para formar personas que analizan, crean, saben decodificar una imagen,  crearla, componerla, mimarla, quererla. Aprenden a amar el cine y la vida.

A continuación sigue la fiesta, los verdaderos premios, los de los institutos. Desfilan clases de chicos y chicas alegres que reciben vítores,  aplausos, emoción y premios. Acompañados de profesores entusiastas que nunca recibirán suficientes vítores, aplausos, emoción y premios.

Sales de allí contagiada de entusiasmo y sobre la ciudad late un gris que no te afecta. Vienes de la emoción, de conocer que el trabajo de formación cinematográfica da frutos, que no hacen falta estadísticas, que para saberlo sólo hay que entrar en una sala con quinientos alumnos que han tenido la oportunidad de acercarse al cine, de vivir un trabajo de cine.

Y caminas con paso ligero, pero sin rumbo fijo por el centro de la ciudad. Frente a lo que acabas de vivir vienen a tu cabeza los titulares de los periódicos de los últimos días. “El cine se acaba”… una forma de hacer cine probablemente,  tendrá que hacerse con un esfuerzo que seguramente será bastante superior al de otras artes, al de otras industrias culturales, pero se seguirá haciendo cine. Caminas bajo unos arcos mientras empieza a caer una lluvia fina. Decides que no quieres pensar ahora en lo ocurrido en los últimos días y llevas la cabeza  a tus relatos, a jugar a imaginar.

Alguien camina tranquilamente bajo unos arcos como los que atraviesas. Una motocicleta sale de un lateral de repente. El conductor arranca el bolso de la mujer que camina. Cae al suelo. Manido, muy manido. Mejor ella camina despacio porque va al encuentro con alguien a quien teme. No quiere llegar. De repente, alguien, por detrás, pone la mano en su hombro. Sonríes. No parece buen día para la imaginación. Hoy toda parecía estar concentrada en un salón de actos unas manzanas más allá, hace un rato.

Ves que, como la protagonista de este relato que no llegas a imaginar, caminas sola bajo los arcos. Es la hora de comer. Las ciudades a mediodía descansan. Es una buena hora para caminar y conocer en solitario.

Miras el móvil. Lástima. Hora de regresar a la estación y volver a Madrid.

En el trayecto, lees, envías mensajes y evitas que esa preocupación por los titulares de los días anteriores ocupe tu cabeza. Está ahí,  pero no quieres dar vueltas sobre el tema.

El paisaje se sucede y no puedes evitar mirar de tanto en tanto la ventanilla y observar cómo la velocidad hace morir el paisaje que parece un decorado visionado a una velocidad inadecuada en un monitor de vídeo.

Antes de llegar a Madrid el tren aminora la velocidad. La ciudad se va acercando. Las vías parecen una senda que hace preguntas. No hay respuesta.

¿O si?

Levantas el móvil y grabas una imagen de vías, graffitis  e incertidumbre. Como la vida. Madrid se anuncia.

“Do not forget to take your personal belongings with you”

En Madrid.

 

 

(*) Los institutos aragoneses compiten en el certamen “Cine y Salud”, este post lo escribo, con agradecimiento, después de acudir a la entrega de premios  2012 y vivir con ellos esa entrega en la que, además, la Asesoría de Cine de la Comunidad de Madrid recibió el Premio Ámbito Latinoamericano.

2 comentarios en “LAS CIUDADES A MEDIODÍA

  1. Antonio Usábel.

    Pilar, me encanta el texto sobre tu viaje a Zaragoza. El uso que haces del “tú testaferro” es muy evocador. También es interesante tu visión optimista sobre el trabajo cinematográfico de los chavales. Ojalá comiencen a desmadejar el sentido que se le puede dar a una imagen, según el ángulo, el plano, el cromatismo, el enfoque, etc. Ellos están dominados por el mundo sin palabras, pero dudo de que lo aprovechen realmente, porque la ausencia de texto suele conducir a la irreflexión.

    Dices que quieres escribir narrativa o teatro. Te animo a ello. Creo que sabes darle un sentido muy poético a tu prosa, y que van a salir cosas sugerentes.

    Saludos, Antonio Usábel.

    1. Muchas gracias, Antonio. En un mundo dominado por la imagen, se reflexiona poco sobre la propia imagen y no se sabe decodificar. El aprendizaje del lenguaje audiovisual es esencial en la formación. Es un placer ver a chicos y chicas disfrutar con la proyección de sus trabajos que implica tantas cosas, más allá del cine y sus códigos.
      Agradezco también tus ánimos respecto a la escritura. En ello estamos. Te invito a leer algún relato de los que están colgados en este blog, si te apetece.
      Nos veremos en la tertulia. Un abrazo, hasta pronto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s