DESIERTO

 

El desierto.

Luz cegadora.

Horizonte blanco de arena.

ÉL camina exhausto. Apenas es capaz de abrir los ojos. Sus pupilas sueñan con mares de agua dulce. Arrastra con dificultad los pies en aquella llanura infinita.

Luz fluorescente.

La mesa número 217 de la oficina de Hacienda reluce limpia y vacía.

El funcionario que ocupa el puesto de trabajo 29.513, ÉL, sentado en la mesa 217, empapado en sudor, recorre un desierto en el que corre un viento suave y sofocante.

En las mesas 218 y 216, contiguas, comienza a percibirse una leve brisa de arena.

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